Jugador – Alexander Baron

ISBN: 978-987-1739-21-9
Páginas: 304
Traducción Teresa Arijón

 

Harryboy Boas es un inglés atípico. No es un caballero ni un displicente distribuidor de ironías. La debilidad ayuda a convertirlo en un antihéroe perfecto: es un jugador, un tipo que apuesta en los canódromos, que especula siempre al borde de la estafa. Alguien para quien la prosperidad y el infortunio y hasta la felicidad dependen del azar. De pronto, una familia con aspiraciones de clase se muda al edificio en el que vive. La relación que establece con Gregory, el hijo del matrimonio, lo enfrenta a un espejo que preferiría no mirar, confina sus proyectos de salvación a una especie de perplejidad infantil, desamparada. Harryboy Boas se ve llevado a descender al submundo de Londres para encontrar respuestas que satisfagan el reclamo de un dios que nadie se atreve a desobedecer: el dinero.
El tono y el registro de esta novela son implacables; la intriga, pícara y devastadora. Alexander Baron crea unos personajes difíciles de olvidar. En el teatro de operaciones de la simpatía, Jugador ofrece una realidad distorsionada por el filo metódico de lo terrible, e ilumina como pocas ficciones el escenario perfecto para que la tragedia estalle.


 

Alexander Baron (Joseph Alexander Bernstein) nació el 4 de diciembre de 1917 en Berkshire, donde su madre se había refugiado a causa de los raids de la Primera Guerra Mundial; su padre era un peletero ruso exiliado en Londres desde los trece años. Se crió en Hare Street, en el East End, escenario de muchas de sus novelas. Perteneció a la Liga Juvenil Comunista; se opuso al movimiento fascista de Oswald Mosley y sus camisas negras. Adoptó el nombre con el que se hizo célebre a pedido de sus editores, quienes lo convencieron de que dos sílabas eran la medida exacta para el lomo de un libro. La primera novela que escribió fue un éxito: From the City, From the Plough refleja las acciones bélicas del regimiento de Wiltshire al que perteneció heroicamente. Según V.S. Pritchett, es “el único libro de guerra que contiene para mí sentido de realidad”. Según Baron, los tres libros sobre el tema que escribió (los otros dos, There’s No Home, 1950 y The Human Kind, 1953) forman un solo ciclo de experiencia que nunca llegó a reunir con el título de Men, Women and War. Exploró los temas históricos (The Golden Princess, 1944; Queen of the East, 1956) con soltura, sagacidad y rigor. Los argumentos más singulares tal vez correspondan a las novelas que ocurren en el East End, como Rosie Hogarth (1951), King Dido (1969) y The Lowlife (1969), que La Bestia Equilátera ofrece con el título de Jugador. Escribió guiones para Hollywood y para la BBC. El clásico film de Carl Foreman The Victors está inspirado en un libro de Baron. La última novela, Franco is Dying (1977), de una penetración psicológica admirable, revisa los temas políticos del siglo XX desde una conciencia atenta a la reflexión y al remordimiento mientras el dictador español agoniza. Alexander Baron murió en 1999.

Jugador de Alexander Theroux (elegir la tapa de preferencia)

$840,00
Jugador de Alexander Theroux (elegir la tapa de preferencia) $840,00
Entregas para el CP:

Medios de envío

Jugador – Alexander Baron

ISBN: 978-987-1739-21-9
Páginas: 304
Traducción Teresa Arijón

 

Harryboy Boas es un inglés atípico. No es un caballero ni un displicente distribuidor de ironías. La debilidad ayuda a convertirlo en un antihéroe perfecto: es un jugador, un tipo que apuesta en los canódromos, que especula siempre al borde de la estafa. Alguien para quien la prosperidad y el infortunio y hasta la felicidad dependen del azar. De pronto, una familia con aspiraciones de clase se muda al edificio en el que vive. La relación que establece con Gregory, el hijo del matrimonio, lo enfrenta a un espejo que preferiría no mirar, confina sus proyectos de salvación a una especie de perplejidad infantil, desamparada. Harryboy Boas se ve llevado a descender al submundo de Londres para encontrar respuestas que satisfagan el reclamo de un dios que nadie se atreve a desobedecer: el dinero.
El tono y el registro de esta novela son implacables; la intriga, pícara y devastadora. Alexander Baron crea unos personajes difíciles de olvidar. En el teatro de operaciones de la simpatía, Jugador ofrece una realidad distorsionada por el filo metódico de lo terrible, e ilumina como pocas ficciones el escenario perfecto para que la tragedia estalle.


 

Alexander Baron (Joseph Alexander Bernstein) nació el 4 de diciembre de 1917 en Berkshire, donde su madre se había refugiado a causa de los raids de la Primera Guerra Mundial; su padre era un peletero ruso exiliado en Londres desde los trece años. Se crió en Hare Street, en el East End, escenario de muchas de sus novelas. Perteneció a la Liga Juvenil Comunista; se opuso al movimiento fascista de Oswald Mosley y sus camisas negras. Adoptó el nombre con el que se hizo célebre a pedido de sus editores, quienes lo convencieron de que dos sílabas eran la medida exacta para el lomo de un libro. La primera novela que escribió fue un éxito: From the City, From the Plough refleja las acciones bélicas del regimiento de Wiltshire al que perteneció heroicamente. Según V.S. Pritchett, es “el único libro de guerra que contiene para mí sentido de realidad”. Según Baron, los tres libros sobre el tema que escribió (los otros dos, There’s No Home, 1950 y The Human Kind, 1953) forman un solo ciclo de experiencia que nunca llegó a reunir con el título de Men, Women and War. Exploró los temas históricos (The Golden Princess, 1944; Queen of the East, 1956) con soltura, sagacidad y rigor. Los argumentos más singulares tal vez correspondan a las novelas que ocurren en el East End, como Rosie Hogarth (1951), King Dido (1969) y The Lowlife (1969), que La Bestia Equilátera ofrece con el título de Jugador. Escribió guiones para Hollywood y para la BBC. El clásico film de Carl Foreman The Victors está inspirado en un libro de Baron. La última novela, Franco is Dying (1977), de una penetración psicológica admirable, revisa los temas políticos del siglo XX desde una conciencia atenta a la reflexión y al remordimiento mientras el dictador español agoniza. Alexander Baron murió en 1999.