Cacería de niños de Taeko  Kōno

Traducción: Hugo Salas

Páginas: 288

Ganadora de los premios literarios más importantes de Japón, Taeko  Kōno escribe sobre mujeres con una belleza inquietante y extraña.  Su genio reside en la forma tan verosímil de retratar cada detalle perturbador de la vida cotidiana. Con sorprendente audacia, la autora sabe describir la lenta pero inexorable transformación de un vago malestar en una tragedia.    I

El rechazo a la maternidad y una inesperada relación con la muerte, el cuerpo como una entidad separada y truculenta, la indagación de un trauma infantil, el placer que se mezcla con el dolor, y una desmesurada aversión por las niñas. ¿Dónde se encuentra aquello que se desea con desesperación? En cada relato no tarda en aparecer un trasfondo sexual que impulsa la narración de un modo contundente.

Taeko Kōno expone los hechos con perfecta economía y prescindencia,  sin explicaciones ni ninguna voluntad de aleccionar. Su estilo resulta  tan vívido e intenso que el lector siente vértigo, culpa, y hasta un cierto  peligro personal; pero sobre todo, una pasmada admiración por el milagro de estar frente a una obra maestra.


 
“Taeko Kōno es la escritora que más admiro de todo Japón. Su implacable mirada penetra en las profundidades de la naturaleza humana exponiendo lo que allí encuentra con absoluto rigor”.

SHŪSAKU ENDŌ


“Carnal y directa, Taeko Kōno es la escritora más lúcida e inteligente de Japón”.

KENZABURŌ ŌE
 

“Sus cuentos exploran patologías extremas con impecable precisión psicológica gracias a un ojo aguzado para el detalle revelador”.

EDMUNDO PAZ SOLDÁN

 

Taeko Kōno (1926-2015) es una de las escritoras más importantes, aclamadas e influyentes de la literatura japonesa contemporánea. Su mayor fama la cosechó como narradora, pero también fue reconocida como una gran ensayista, dramaturga y crítica literaria.

Al estallar la guerra del Pacífico fue reclutada para trabajar en una fábrica de municiones. Dado que el empleo y los estudios le consumían buena parte del día, solía escribir por las noches. En 1947 se graduó en Economía. Decidida a iniciar una carrera en las letras, se mudó de Osaka a Tokio para unirse al grupo literario dirigido por Niwa Fumio. En 1965 se casó con el pintor Yasushi Ichikawa. A mediados de la década de 1990 vivió durante varios años en Nueva York.

Taeko Kōno recibió la consagración de la crítica a partir de la publicación en inglés del libro Cacería de niños, en 1996, por la editorial americana New Directions. Es la autora también de Yōjigari (1962), Fui no koe (1968),  Miira tori ryōkitan (1990) e Hiji (2000).

Tanto Shūsaku Endō como el premio Nobel Kenzaburō Ōe la consideraron la mejor escritora japonesa moderna. La lista de los premios literarios que obtuvo resulta impactante: en 1962 recibió el premio Shinchōsha; en 1963 el prestigioso Akutagawa; en 1967 el Women's Literary Prize; en 1968 el famoso galardón Yomiuri, y en 1980 el Tanizaki. También ganó el premio literario de la Academia de Arte japonesa en 1984, y el Noma en 1991. En 2014 recibió la Orden de Cultura, otorgada por el emperador a artistas que hacen contribuciones notables a la cultura japonesa.

Cacería de niños de Taeko Kōno

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Cacería de niños de Taeko  Kōno

Traducción: Hugo Salas

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Ganadora de los premios literarios más importantes de Japón, Taeko  Kōno escribe sobre mujeres con una belleza inquietante y extraña.  Su genio reside en la forma tan verosímil de retratar cada detalle perturbador de la vida cotidiana. Con sorprendente audacia, la autora sabe describir la lenta pero inexorable transformación de un vago malestar en una tragedia.    I

El rechazo a la maternidad y una inesperada relación con la muerte, el cuerpo como una entidad separada y truculenta, la indagación de un trauma infantil, el placer que se mezcla con el dolor, y una desmesurada aversión por las niñas. ¿Dónde se encuentra aquello que se desea con desesperación? En cada relato no tarda en aparecer un trasfondo sexual que impulsa la narración de un modo contundente.

Taeko Kōno expone los hechos con perfecta economía y prescindencia,  sin explicaciones ni ninguna voluntad de aleccionar. Su estilo resulta  tan vívido e intenso que el lector siente vértigo, culpa, y hasta un cierto  peligro personal; pero sobre todo, una pasmada admiración por el milagro de estar frente a una obra maestra.


 
“Taeko Kōno es la escritora que más admiro de todo Japón. Su implacable mirada penetra en las profundidades de la naturaleza humana exponiendo lo que allí encuentra con absoluto rigor”.

SHŪSAKU ENDŌ


“Carnal y directa, Taeko Kōno es la escritora más lúcida e inteligente de Japón”.

KENZABURŌ ŌE
 

“Sus cuentos exploran patologías extremas con impecable precisión psicológica gracias a un ojo aguzado para el detalle revelador”.

EDMUNDO PAZ SOLDÁN

 

Taeko Kōno (1926-2015) es una de las escritoras más importantes, aclamadas e influyentes de la literatura japonesa contemporánea. Su mayor fama la cosechó como narradora, pero también fue reconocida como una gran ensayista, dramaturga y crítica literaria.

Al estallar la guerra del Pacífico fue reclutada para trabajar en una fábrica de municiones. Dado que el empleo y los estudios le consumían buena parte del día, solía escribir por las noches. En 1947 se graduó en Economía. Decidida a iniciar una carrera en las letras, se mudó de Osaka a Tokio para unirse al grupo literario dirigido por Niwa Fumio. En 1965 se casó con el pintor Yasushi Ichikawa. A mediados de la década de 1990 vivió durante varios años en Nueva York.

Taeko Kōno recibió la consagración de la crítica a partir de la publicación en inglés del libro Cacería de niños, en 1996, por la editorial americana New Directions. Es la autora también de Yōjigari (1962), Fui no koe (1968),  Miira tori ryōkitan (1990) e Hiji (2000).

Tanto Shūsaku Endō como el premio Nobel Kenzaburō Ōe la consideraron la mejor escritora japonesa moderna. La lista de los premios literarios que obtuvo resulta impactante: en 1962 recibió el premio Shinchōsha; en 1963 el prestigioso Akutagawa; en 1967 el Women's Literary Prize; en 1968 el famoso galardón Yomiuri, y en 1980 el Tanizaki. También ganó el premio literario de la Academia de Arte japonesa en 1984, y el Noma en 1991. En 2014 recibió la Orden de Cultura, otorgada por el emperador a artistas que hacen contribuciones notables a la cultura japonesa.